martes, 5 de marzo de 2013

De viaje con la princesa...

Seebauer

Una luna que ilumina las almas de esta ciudad y un clima digno para escribir cualquier historia. Esta comenzó sin espacio ni tiempo conocido, pero compartiendo el reflejo de la fuente lumínica natural más conocida. Entre palabras me advirtió que no es el momento, pero las ansias pueden aun más. Si desaparezco puedo encontrarla; almohada, corazón en mano y mis utopías.

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Viajo en un tren gótico, oscuro y opaco. No esperaba encontrarte ahí. Pero te sentaste a mi lado, me miraste sin pronunciar absolutamente nada. Te pregunté en voz baja sobre las abstracciones, siempre tuve la duda sobre si éramos una canción. “¿Si salgo de mi yo, y vos salís de tu yo, que puede suceder?”. No sé, talvez esto no existe, pero el boleto lo pagué antes de subir y acá los asientos están todos ocupados y vos a mi lado.

El paisaje de verdes y rubíes no sabe de diamantes y eso que no llevo mis libros en la mochila. En el horizonte el mar salta, entre casas y dioses paganos que desconocemos porque no nos importa, eso creo. “De creer se trata” me dijiste moviendo tus labios en un lenguaje que me hizo recordar mi infancia de Costanera, patineta y golpe en el cordón.

Las vías como analogía de las vidas que vimos pasar. Si supiera superponer las ideas, podría definirte con claridad lo que pienso. Esta es mi planteo:
-          Si salimos de nuestro propio yo, cada uno. ¿Seríamos estado puro?
-          Seríamos estado puro
-          y si somos estado puro, fuera del yo social, desaparecemos del sistema social, desaparecemos en concreto para ser algo que no existe. Excepto en nuestros sueños
-          Entonces no desaparezcamos – Me dijiste con una dosis de preocupada sublevación.
-          ¿Por qué? ¿Por qué saber que esto es un sueño sería algo triste?
-          Sí, sería algo triste

No estamos en el tren, la playa no es la montaña pero es igual. Si es igual, no te preocupes no nos vamos a caer aunque el vacío nos invite a volar cantando. Si fuéramos abstracción, seríamos una canción. Cantando, canción, sinónimos de antónimos. No soy de extender la mano en estas ocasiones, si la tomas, podemos jugar hoy y para siempre sin morir ni nacer, porque llegamos al concepto fundamental de las ideas. Ya somos estado puro; no sos vos, ni soy yo: somos nosotros.

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Tenías razón, es triste.

domingo, 24 de febrero de 2013

"Víctima de libertad"


Joan Miró

Algunas veces en la vida, pasan cosas que no sabemos si volverán a ocurrir. Es por eso que las llevamos como un talismán dentro nuestro, eso que nos da la pauta de que es lo que queremos para el resto de nuestros días, eso que nos indica como queremos disfrutar cada instante, lo que nos hace conocernos  y conocer a los demás.

Ella invitó el vino e hizo las veces del servicio, por mi parte aporté la manta, y las herramientas necesarias para tomar el vino, que fue uno de los mejores que tomé. Divagamos bajo el cielo, cerca de los árboles, tirados en el piso, hablando sin pensar y sabiendo que no era necesario ningún juego de palabras, había algo en nuestras libertades que solas fueron dando rienda suelta a sentirse en confianza, uno con el otro. Esa sensación de que uno no necesita dar explicaciones, que puede preguntar lo que quiera y hablar de sus penas y virtudes, defectos y demás.

Se reía cuando se daba cuenta que expresaba su filosofía de vivir sin tantos tabúes, me contó de sus idas y vueltas, de sus años de adolescente, su pasión por los deportes y algunos que otros amores de esos que todos llevamos en el palmarés o en la espalda.

No estuvimos el tiempo exacto para decir que conozco a la persona que es, pero si tuvimos el tiempo exacto para que pueda sentir la esencia de su alma.

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Algunas de sus canciones son mías también. Mis acordes llevan su nombre en cada rasguido

domingo, 27 de enero de 2013

La negación de todo encuentro




Qué es lo que me encuentra, no sé, solo una ilusión o un idealismo como me dijiste vos pero yo no creo en esas cosas, soy un hombre de ideales resquebrajados, impuestos por el sistema y que sigue una corriente que cree no ser la misma que la de tantos. Pero es la misma, siempre es la misma, siempre sos y fuiste la misma. ¿Fuiste? ¿Qué es el ser ante la nada? ¿Qué sos vos ante el todo que me representa?
Las preguntas son respuestas que piden a gritos seguir generando otras preguntas infinitas. Hablé de vos bajo un pinar en que rebotaba el sonido del mar, hablé entre el vino y lo que me quedaba de tabaco por quemar.  Me escucharon algunos buenos hombres, dignos que solo escucharon y sus respuestas las recuerdo. Pero no, no hay respuestas. Las cosas que vuelven llegan para establecer una dicotomía moral que arrasa con todo el presente ficticio que se fue gestando en años. Esos años fueron sutiles encubridores de los males de la vida.

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Tu atractivo desconoce el tiempo y las aventuras de lo infinito. No sabe de amores ni prohibiciones, rencores ni guerras. Guarda en si algo que necesito y me busca aunque niegue su encuentro.

viernes, 18 de enero de 2013

Sueños de pintor oriental



Creo que las relaciones con los demás  deberían plantearse en un nihilismo puro, carente de sensaciones. Encontrar otro ser que no nos genere absolutamente nada. 
Pero planteo esta nada como una hoja en blanco, donde todo dibujo es posible, dependiendo de las habilidades del pintor

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Puede el artista pintarnos en un enigmático ensueño y también aprender que no hay cielo que sea igual al nuestro.
Los años nos encuentran y vuelvo a huir, como lo hice en añejas noches, muriendo en mi, renaciendo en cada sol, cada luz que se presente. Puntos sin más que comas entre palabras y mi surrealismo solo es tuyo, como la eternidad de mis letras, como mis viajes, como lo esencial de mi alma.

Rosario


No hay ciudad que no guarde un secreto, algunas deciden morir sin contarlo pero no es el caso de Rosario, que se encuentra con vida más allá de la costumbre.
Sus años y sus cuantiosas historias pertenecen a todos sus habitantes y fuera de sus límites a todos. ¿Quién no se sintió argentino en el Monumento a la Bandera? Tal alta es la estima rosarina, que uno se siente a gusto, hasta elije un club y una zona donde vivir en el hipotético caso de mudarse a la vera del Rio Paraná; yo soy del Canalla y me gustaría ver la Costanera desde mi ventana.
No descifraré su secreto en esta visita, si volviera creo que sería en vano buscar su verdad. Me quedaré con la intriga y me imaginaré una vez más aquí, fumando en sus platenses calles, buscando recuerdos que no me pertenecen, ahondando en la anarquía de mi soledad. Riendo sin saber por qué.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Santas confusiones

La montaña de las dudas - Cristina Alejos Cañada


El hablarte es un acto que un dios no podría admitir como eterno, yo en cambio si te encuentro en cualquier lugar tengo las argumentaciones válidas para saludarte y sostener mis palabras para que no mires la hora.

Tampoco los escépticos justificarían el acto. No pretendo hablar nada concreto ni abusar de sutiles indirectas que revisen lo vivido. Las explicaciones las encontré en el silencio, en las noches y en todos los amores que pasaron y sucumbieron en mi alma. Pero si te asimilo en cada canción, en cada fracción de genialidad artística, es porque algo insospechado, inmaterial, ha quedado perdido en algún lugar. Esa parte de mí que dejé y que pretendo buscar aunque no creo saber para qué.

No puedo jurar ningún santo ni construir castillos de arena. Tu belleza intangible lo impide y no aprecia discusiones.

martes, 4 de diciembre de 2012

Hojas de agua

guardias de la Isla de Pascua - Cristian Seebauer


En la noche mi ser es poesía. Puedo ser yo, acá, antes y después, puedo ser yo mañana sin haberlo vivido, como puedo ser quien fui sin haber existido.

Susurran las hojas ante tan inminente lluvia, de esas que escasean por estos lados. Rumorean todos en sus habitáculos quejándose de la creatividad de los poetas que esperan las nubes y los lugares comunes para escribir romanticismos, ideas de amor trilladas desde el inicio de la historia.

Inventamos conversaciones y oportunidades, dialogamos sobre lo que fue y lo que haríamos si volviera el tiempo a conjugarse. Algunos miedos los incorporamos para ser parte nuestra. Encontrar el día para expulsarlos es una opción que requiere voluntad y nadie nos paga por eso. Se gana el orgullo en cada paso, perdemos la soberbia en cada verdad que admitimos.

Ya no soy el mismo que se despidió con una rosa.

Si nos volvemos a perder espero que sea para siempre