viernes, 11 de febrero de 2011
Tiempo
lunes, 7 de febrero de 2011
Acordes mágicos en el aire
lunes, 31 de enero de 2011
La noche me rodea
La noche me rodea, con su oscuridad, sus estrellas, entre palabras alegóricas y las luces de Dorrego, que se pierden en los rincones y se guardan entre las hojas de los árboles de la calle, generando la falta de luz que configura la causa principal de las penas.
Sumergirse en el tiempo para olvidar los cadavéricos recuerdos de un pasado no mejor. Me gusta el sentimiento de saberte cerca pero lejos; el arte de vivir.
Algunos piensan que las huellas desaparecen en la arena, me quedo con el sueño de que se dibujen otras sobre las mías y no se borren.
Porque nada ha de ser eliminado, si se llevan las cicatrices en el alma.
miércoles, 26 de enero de 2011
Aves de noche
sábado, 25 de diciembre de 2010
De ciclos y contradicciones
El frio de los pies acobarda mis intenciones. Aunque hecharle la culpa al frío es de poco valiente, a pesar de eso, me gusta encontrar excusas creíbles en este momento de incertidumbre tan caprichosa y molesta. Factor de problemas casi alérgicos, que interrumpen esa felicidad de verano tan particular y poco real, que es efimera en su condición primera.
Pienso en una historia, no tengo ninguna. Pienso en contradicciones, tengo todas. En esa dialéctica, una pelea interna entre lo que soy y lo que soy sin admisión, se libera sin cuartel, causando bajas y heridos, sin muertes. Los conceptos confusos, se vuelven más difusos, y la nube tapa los acordes.
Estar varado en la montaña, en una noche tan excelente y sabiendo que no soy solicitado por ninguna de las partes, me convierte en un quejumbroso espectador de mi propia ineficiencia. Me animé a improvisar una historia rápida y poco gráfica que borré con el codo, por miedo a ser el protagonista.
En las conversaciones que solíamos tener, siempre existe un momento en que me autudefino por miedo a ser captado de una manera que me defenestre ante la interlocutora intempestiva. Se eso desde que ella me lo mencionó, con su sutileza digna de lady rebelde de alguna realeza europea.
Lo que destacamos era esa particularidad de conocerse frente a frente, de vernos y no gustarnos más. Nuestras realidades son diferentes, tal vez ella juega, yo no, pero si no juega igual estamos compitiendo. Careteamos el momento, buscamos la ocasión y se dio mediante un motivo válido y de intereses comunes. Recuerdo que me dijo que cuando la vea, se me pasaría ese efecto creador pero aquí me encuentro escribiendo. De ojos zarcos y facciones extrañas, lo que me llamó la atención en su voz, fue la aspereza, producto de varios cigarrillos por día. Aunque admito que el humo le juega bien con las expresiones y concuerdo con ella misma que se definió como una sabelotodo del tránsito por la vida.
Me quedo con el detalle de “no soy lo que pensás” y si sos lo que pienso entonces estamos ante una problemática de fácil resolución: brindo por las causalidades que nos encontraron.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Momento justo
- ¿Existe esa libertad tan ansiada? - Me preguntaba mientras conquistaba con mis dedos las migajas de lo que quedó del desayuno. Reflexivo ante mi propio cuestionario, me vi en la obligación de responder de alguna manera para lograr calmar mis ansias enfermizas. Pero mis pensamientos chocaron con instintos asesinos de épocas pasadas que todavía conviven en mi interior como dos polos antagónicos, que luchan por sobrevivir en una guerra sin fin, sin armas, sin argumentos válidos que debatir entre ambos.
La taza de café esta por la mitad; hace las labores de reloj de arena, con la única diferencia que los segundos corren a capricho del consumidor.
En un destello de lucidez comprendí la vanalidad de mi vivir. En un lapso quise desaparecer, pero no quise asumir el riesgo. En un instante busqué a alguien que nunca volverá para que me ayude. Al encontrarme solo entre el café y mi corazón, todo cobró un sentido imperial que destruyó los últimos vestigios de mi orgullo y me obligó, de un modo extraño, a esconder mi alma por un momento y huir.
Los últimos cinco minutos en que miré la taza de café y escapé sin explicaciones. La jugada exacta para dejar las culpas detrás de la azucarera que esta sobre la mesa. La libertad tan ansiada rompía en mi como el viento frío de un día de invierno, pero el placer de probar lo inexplicable no tenia descripción con las palabras.
Los transeuntes me advierten sobre lo desconocido de lo nuevo, sobre el peligro que ha de venir como un vengador de los tiempos de la inquisición. Pero no comprenden que fue una fracción de tiempo decimal la que terminó con años de fragmentación de sentimientos internos.
Las decisiones importantes; los vaivenes del amor; la crueldad humana; las hazañas de los gigantes; la utopía del comunismo; las lágrimas corrosivas; los sueños en conjunto; los anhelos ajenos; lo que siempre quise ser cuando sea grande; el dios malvado que todo se lo llevó por antojo; la extraña sensación de que nada cambiará; los años detrás; los años por venir; la taza de café por la mitad y la frente al norte: el momento justo para crecer