martes, 9 de octubre de 2012

Ensayo sobre una siesta en que nadie moriría jamás

Monet


El vapor de los cristales de arena renació al salir el sol de Tunuyán y me pregunté, tal vez escaso de tiempo o presionado por la distancia recorrida, si podría ser como el agua y no morir nunca. Transformarme en gas o líquido, o esconderme sólido en congelados continentes, ser hielo y risa, alcohol y sangre.  
No hay ilusión mayor que la de reencontrarnos. Ilusión que revive en la esperanza de redención, despertar en un estado distinto, sublime.  Todos compartimos el mismo miedo y enfrentamos el frenesí de los años sin pensar en puntos finales y renuncias eternas. 
Y me persiguen los miedos de la infancia, tan reales en el paso del tiempo. Me persiguen también en las siestas en que exaltado me despierto, y con el latido acelerado de mi innoble corazón extiendo un brazo al aire, con el puño abierto, tratando de tomar algo que ya no tengo y cierro de repente mi mano, pensando que salvo a todos del inevitable momento y que voy a vivir para siempre, junto a los míos que hoy están, junto a los míos que lágrimas han sido
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Y recuerdo en cada luz del amanecer la reproducción de su alma en el piso y el frío de mi mano acariciando un último saludo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Una despedida

Kandinsky


El sol suele contradecirme cuando me encuentra despierto y poco entero al finalizar la noche. Me escondo de él por un momento y vuelvo horas después, cuando de todo ya se ha ocupado y no queda nada que pensar.

Los días alteran su orden y no importa, si un lunes pasa por sobre un jueves y el domingo vuelve a comenzar, son todos iguales e inalterables, se repiten en si mismos desde siempre y no puedo ni podré cambiar los caprichos del tiempo.

Y aunque no me esperes en las calles, ni me quieras encontrar en algún paso inadvertido de tu caminar, ahí estaré, cantando bajo, silbando alguna canción que te guste, resonando en tus oídos una y otra vez, sin saber dónde ir, perdido en los vestigios del alcohol y la vida.

Me despedí por última vez tantas veces que esta vez no sé como hacerlo.

martes, 4 de septiembre de 2012

El mismo lugar

Klimt


Siempre volveré al mismo lugar, donde no existen los grises y no queda mayor destino que caer en el abismo, oscuro y hostil, de la nocturna soledad, que se contagia en el día, en las siestas y en todos los atardeceres.
No soy yo quien juega con mis amigos, es solo una reproducción de mi alma, desgastada y simpática, que transcurre en el mundo contando segundos, corriendo en los parques y desarmando ideas morales.
El constante no existir de las cosas
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Todos los amores en la vida han dejado algún sano consejo sobre como transitar el resto de los días. Puedo transcribir algunas ideas pero creo que casi todos sabemos, que el amor se reproduce como las fuerzas productivas, y no hay tanta variedad de cosas, es todo lo mismo. Nadie iniciará sus caminos sensuales sin alguna de las típicas estratagemas de conquista occidental, entre copas y declaraciones idílicas de belleza. Y no serán terminadas esas relaciones sin algún derroche de sal ocular.
También he aprendido que muchos hablan pero luego se enfrían. No hacen pero juzgan. Hay que hacer e intentar, hablar menos y sentir más para encontrarnos vivos y eternos ante la oscuridad de la muerte.
Hay que iluminarse en algún momento: cuando se entiende que no existe una realidad si no un conjunto de realidades, todo cambia. Así nace la tolerancia. Así se entrena la paciencia.

martes, 21 de agosto de 2012

ilusiones de la alquimia.

Francisca Vázquez


La manipulación de la materia es algo a lo que se han dedicado vidas enteras. En las manos de los alquimistas se dieron inicio a los sentimientos utópicos de eternidad, que buscaban los beneficios de la piedra filosofal o de la panacea, el oro y la inmortalidad. La cura para todo mal.

En los tiempos que corren se confirma que todo eso es una simple ilusión. El escepticismo nos supera y nos opaca la vida. Algunos buenos hombres confían en la religión y sus promesas de vida nueva fuera de esta tierra de amores violentos, consuela su existencia. Otros se entregan a los placeres y que el tiempo pase hasta que la oscuridad los consuma. Hay brujas que saben sin investigar y aquellos que confían en ellas, otros no creen y todo se vuelve inverosímil; la verdad es subjetiva.

Puedo amarte pero desecharte en sudores ajenos. El amor se vuelve estético. El humano se vuelve objeto y los objetos se humanizan. El romanticismo es un secreto que solo manejan los vampiros y los pobres.

Siempre en mí estará tu casa.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Muerte y resurrección del amor

Delaunay


Todo amor es discutible pero todo sentimiento carece de lógica. No volveré a ser adolescente jamás y si algo extraño de aquellos memorables pasajes, es la pasión de los días en que entregado al amor, la obsesión de poseerte me entretuvo, hasta que descubrí mi muerte y renací, otra vez.

Hay un momento en que uno no descubre que está muerto. Sigue trabajando y cumpliendo horas y anhelos, compra regalos y cartitas para el mes, el año, los cumpleaños. Abusa de las comunicaciones y también arma frases románticas poco lucrativas, desgastadas, que rebotan en los oídos y se pierden en la cotidianeidad.  

Pero siempre ocurre que las ánimas se miran al espejo y no se encuentran. Cuando se descubre la propia muerte, la depresión toma el control del panorama. No existe la posibilidad del suicidio, porque como ya hemos mencionado con anterioridad, ya se está muerto.

A las flores no les gustan las almas en pena  y se mudan de jardín. Y el amor se guarda en un cajón, enterrado bien profundo quien sabe dónde, en un cementerio de variedades junto a los primeros dibujos de la infancia.

Pero hay un instante en que uno se olvida de la muerte y resurge a la superficie, armando el rompecabezas y entendiendo el soberbio sentido de la vida. No quedan excusas y toma la iniciativa, se mira las manos, las mueve y las ve moverse, se levanta y camina.

El amor es dialéctico, se contradice y perfecciona.

martes, 26 de junio de 2012

Precisiones

El bosque - Cezanne


Preciso de un momento de soledad nocturna para recordar como renace tu belleza en los secretos del universo. Para encontrar alguna pista tuya en la borra del vino, en el insomnio que me condena una y otra vez a llevarte conmigo a lugares inigualables, donde las silabas se ordenan sin órdenes gramaticales establecidos.
Preciso más que un reloj para medir el tiempo y contarte que mi obsesión con el paso sin tregua de los segundos, radica en algo que aun no conozco y que pienso descifrar persiguiendo mis instintos esenciales, que siempre me llevan a dónde estás o donde sueño que estás. Porque no toda realidad sucede mientras uno está despierto. 
Reviso mis letras, de hace tiempo, y pienso que de ellas fuiste protagonista como de las de ahora. Y si muchas palabras fueron dichas a otros amores no es un dato importante cuando releo y te veo ahí, reproduciendo tu alma en cada instante que percibí como eterno. 
Te busqué en cientos de besos, en inciertas noches superfluas, hasta que por el designio causal de las cosas, nos cruzamos. Quién sabe si volveremos a vernos una vez más… mientras en esta noche solitaria una canción descifra mi sentimiento: te perseguiría hasta el sol

martes, 19 de junio de 2012

El día


Kandinsky


Hay hombres que buscan las flores y el alba, perdidos, entre sus ansias y anhelos. También utopías y luchas, sueños que no llegan y muertes heroicas. Otros caminan las calles todos los días, para ganar el pan y el agua esperando el estío. Tantos dando vueltas en el mundo, con objetivos tan disímiles, que yo siempre en mis dudas diurnas me he preguntado sobre las letras, sus símbolos y oraciones, sobre las prosas de los genios y el placer de vivir para leer la poesía de los que saben. El tiempo y la vida me enseñaron que nada es eterno más que los ciclos de Dios, por eso he de buscar mi sintesis. Tal vez en la altura de tus ojos se guarde la perfección de mis contradicciones.
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No creía haber conocido la verdadera poesía hasta el día en que nos vimos