viernes, 18 de enero de 2013
Rosario
No hay ciudad que no guarde un secreto, algunas deciden morir sin contarlo pero no es el caso de Rosario, que se encuentra con vida más allá de la costumbre.
Sus años y sus cuantiosas historias pertenecen a todos sus habitantes y fuera de sus límites a todos. ¿Quién no se sintió argentino en el Monumento a la Bandera? Tal alta es la estima rosarina, que uno se siente a gusto, hasta elije un club y una zona donde vivir en el hipotético caso de mudarse a la vera del Rio Paraná; yo soy del Canalla y me gustaría ver la Costanera desde mi ventana.
No descifraré su secreto en esta visita, si volviera creo que sería en vano buscar su verdad. Me quedaré con la intriga y me imaginaré una vez más aquí, fumando en sus platenses calles, buscando recuerdos que no me pertenecen, ahondando en la anarquía de mi soledad. Riendo sin saber por qué.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Santas confusiones
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| La montaña de las dudas - Cristina Alejos Cañada |
El hablarte
es un acto que un dios no podría admitir como eterno, yo en cambio si te
encuentro en cualquier lugar tengo las argumentaciones válidas para saludarte y
sostener mis palabras para que no mires la hora.
Tampoco los
escépticos justificarían el acto. No pretendo hablar nada concreto ni abusar de
sutiles indirectas que revisen lo vivido. Las explicaciones las encontré en el silencio,
en las noches y en todos los amores que pasaron y sucumbieron en mi alma. Pero
si te asimilo en cada canción, en cada fracción de genialidad artística, es
porque algo insospechado, inmaterial, ha quedado perdido en algún lugar. Esa parte
de mí que dejé y que pretendo buscar aunque no creo saber para qué.
No puedo
jurar ningún santo ni construir castillos de arena. Tu belleza intangible lo
impide y no aprecia discusiones.
martes, 4 de diciembre de 2012
Hojas de agua
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| guardias de la Isla de Pascua - Cristian Seebauer |
En la noche
mi ser es poesía. Puedo ser yo, acá, antes y después, puedo ser yo mañana sin
haberlo vivido, como puedo ser quien fui sin haber existido.
Susurran
las hojas ante tan inminente lluvia, de esas que escasean por estos lados.
Rumorean todos en sus habitáculos quejándose de la creatividad de los poetas
que esperan las nubes y los lugares comunes para escribir romanticismos, ideas
de amor trilladas desde el inicio de la historia.
Inventamos
conversaciones y oportunidades, dialogamos sobre lo que fue y lo que haríamos
si volviera el tiempo a conjugarse. Algunos miedos los incorporamos para ser
parte nuestra. Encontrar el día para expulsarlos es una opción que requiere
voluntad y nadie nos paga por eso. Se gana el orgullo en cada paso, perdemos la
soberbia en cada verdad que admitimos.
Ya no soy
el mismo que se despidió con una rosa.
Si nos volvemos a perder espero que sea para siempre
domingo, 2 de diciembre de 2012
El último fin de los sueños
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| Noche en la Toscana - Cristian Seebauer |
Siempre me
he dejado sorprender por las citas de la filosofía y los placeres de la vida.
En cada esquina que cruzo espero una sorpresa y aunque en varias no ocurra
nada, no pierdo la esperanza.
Si de los
días he podido sacar conclusiones, una de ellas ha sido la de no volver a
cometer los mismos errores. Como ser contradictorio y humano, me gusta ver las
piedras con las que tropecé para saber si ahora puedo levantarlas sin que me
afecte su peso. Poder tirarlas al río o colocarlas en una repisa de fracasos
constantes y admitir mi superación.
No hay arte ni capricho que escape a la subjetividad.
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Las noches
de mi ciudad a veces me sorprenden: viajar bajo un techo de cristal y mirar el
amanecer, temer por la muerte y sorprenderme de llegar aun con vida, si es que
esta percepción de ilusiones sigue siendo lo que yo solía conocer.
Tal vez no
vuelva a dormir, tal vez nunca más sueñe; ya todos mis sueños he soñado.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Un vestigio de eternidad
Si algo
describe al tiempo es su dualidad de sanar heridas y también de intangibilidad
de lo eterno. Muchas cosas cambian: la gente envejece, los amores se olvidan,
los campeonatos del ciclón pasan a ser un grato recuerdo y los edificios piden una
mano de pintura. Hay otras cosas que no cambian o tal vez no tienen un punto de
inicio ni final, es por eso que se sostienen inmortales en el tiempo.
Hay severas
y aclamadas teorías sobre el porvenir pero ella tiene un miedo y lo
compartimos. Le costó aprender a soportar la irracionalidad de la muerte pero
admite saber que ahora es una aceptación y no un reclamo a Dios. Me contó sobre
sus momentos de soledad, sus años de lágrimas, sus dudas por saber qué la
apasiona y su miedo a la eternidad. Se acusa de inmadura pero sé que es una
pantalla más. Todo es materia de discusión
Pasaron
años y amores, temblores y algunos buenos finales, pero sin embargo cuando
esgrimimos una palabra entre ambos sabemos que todas las noches que los
calendarios han contado son irrelevantes, algo esencial nos une; el más allá de las cosas.
Algunas
miradas saben a libertad
miércoles, 31 de octubre de 2012
A través del círculo
La
circularidad de las cosas la encuentro en la literatura de grandes artistas y
en Borges que me lo enseño y espero que lo siga haciendo. También en la vida,
en instantes minúsculos en que creo que todo se vuelve a repetir, o que soy una
pieza universal indistinta de las demás.
Así
transito los días, pensando en que no vuelvo ni avanzo, solo estoy girando
alrededor de todo lo sucedido. Fue cuando volvió y me trajo algunos
recuerdos, frases del pasado, de inmemoriales tiempos, frases que fueron suyas,
mías y de quien sabe cuántos más. Acusa cierta inconsciencia en el acto pero
los mínimos estudios en comunicación me enseñaron que nunca hablamos sin una
razón definida; no existe el azar cuando dos que supieron amar se encuentran.
Sin embargo
los años pasan y dicen los viejos que no vienen solos. Se cambia tanto en poco
tiempo, que uno olvida cómo fue ser alguien que ya no es. Uno cree haber sido
siempre el mismo, el de los pensamientos instintivos, el que se entrega al
frenesí de sus sentimientos, el histérico contradictorio, el que hace lo que
quiere y sabe de largas noches, perversiones y sexo sin concepciones amorosas.
Es ahí,
cuando uno se vuelve revisionista y en meditaciones consigue entender qué pasó.
No es fácil aprender a ser el manual de ayuda de nuestra autoestima.
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Soy una
disculpa temporal, una excusa del tiempo. Tal vez una obra abstracta, la fuente
de una plaza o vos en los colores del sol.
En los
árboles me suspendo y conozco la luz.
martes, 9 de octubre de 2012
Aceptaciones
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| Composition VII - Kandinsky |
También acepto los vicios ajenos y las medidas del tiempo que imponen los relojes; la mediocridad de los hombres y la falsedad de los árboles en primavera. Asimilaré que abuso de las mismas palabras una y otra vez y no me importa en absoluto saberte sin mi cuando en el humo se dibuje un recuerdo.
Aceptaré el precio de mi soledad, el valor de mis decisiones.
Pero hay algo que no aceptaré: es que te sientes a mi lado y no sepas que escribo en tu nombre.
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Besaré mi mano ante cada convicción perdida y en imágenes creadas por mi dibujaré la sonrisa de mis amores.
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