martes, 4 de septiembre de 2012

El mismo lugar

Klimt


Siempre volveré al mismo lugar, donde no existen los grises y no queda mayor destino que caer en el abismo, oscuro y hostil, de la nocturna soledad, que se contagia en el día, en las siestas y en todos los atardeceres.
No soy yo quien juega con mis amigos, es solo una reproducción de mi alma, desgastada y simpática, que transcurre en el mundo contando segundos, corriendo en los parques y desarmando ideas morales.
El constante no existir de las cosas
………………
Todos los amores en la vida han dejado algún sano consejo sobre como transitar el resto de los días. Puedo transcribir algunas ideas pero creo que casi todos sabemos, que el amor se reproduce como las fuerzas productivas, y no hay tanta variedad de cosas, es todo lo mismo. Nadie iniciará sus caminos sensuales sin alguna de las típicas estratagemas de conquista occidental, entre copas y declaraciones idílicas de belleza. Y no serán terminadas esas relaciones sin algún derroche de sal ocular.
También he aprendido que muchos hablan pero luego se enfrían. No hacen pero juzgan. Hay que hacer e intentar, hablar menos y sentir más para encontrarnos vivos y eternos ante la oscuridad de la muerte.
Hay que iluminarse en algún momento: cuando se entiende que no existe una realidad si no un conjunto de realidades, todo cambia. Así nace la tolerancia. Así se entrena la paciencia.

martes, 21 de agosto de 2012

ilusiones de la alquimia.

Francisca Vázquez


La manipulación de la materia es algo a lo que se han dedicado vidas enteras. En las manos de los alquimistas se dieron inicio a los sentimientos utópicos de eternidad, que buscaban los beneficios de la piedra filosofal o de la panacea, el oro y la inmortalidad. La cura para todo mal.

En los tiempos que corren se confirma que todo eso es una simple ilusión. El escepticismo nos supera y nos opaca la vida. Algunos buenos hombres confían en la religión y sus promesas de vida nueva fuera de esta tierra de amores violentos, consuela su existencia. Otros se entregan a los placeres y que el tiempo pase hasta que la oscuridad los consuma. Hay brujas que saben sin investigar y aquellos que confían en ellas, otros no creen y todo se vuelve inverosímil; la verdad es subjetiva.

Puedo amarte pero desecharte en sudores ajenos. El amor se vuelve estético. El humano se vuelve objeto y los objetos se humanizan. El romanticismo es un secreto que solo manejan los vampiros y los pobres.

Siempre en mí estará tu casa.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Muerte y resurrección del amor

Delaunay


Todo amor es discutible pero todo sentimiento carece de lógica. No volveré a ser adolescente jamás y si algo extraño de aquellos memorables pasajes, es la pasión de los días en que entregado al amor, la obsesión de poseerte me entretuvo, hasta que descubrí mi muerte y renací, otra vez.

Hay un momento en que uno no descubre que está muerto. Sigue trabajando y cumpliendo horas y anhelos, compra regalos y cartitas para el mes, el año, los cumpleaños. Abusa de las comunicaciones y también arma frases románticas poco lucrativas, desgastadas, que rebotan en los oídos y se pierden en la cotidianeidad.  

Pero siempre ocurre que las ánimas se miran al espejo y no se encuentran. Cuando se descubre la propia muerte, la depresión toma el control del panorama. No existe la posibilidad del suicidio, porque como ya hemos mencionado con anterioridad, ya se está muerto.

A las flores no les gustan las almas en pena  y se mudan de jardín. Y el amor se guarda en un cajón, enterrado bien profundo quien sabe dónde, en un cementerio de variedades junto a los primeros dibujos de la infancia.

Pero hay un instante en que uno se olvida de la muerte y resurge a la superficie, armando el rompecabezas y entendiendo el soberbio sentido de la vida. No quedan excusas y toma la iniciativa, se mira las manos, las mueve y las ve moverse, se levanta y camina.

El amor es dialéctico, se contradice y perfecciona.

martes, 26 de junio de 2012

Precisiones

El bosque - Cezanne


Preciso de un momento de soledad nocturna para recordar como renace tu belleza en los secretos del universo. Para encontrar alguna pista tuya en la borra del vino, en el insomnio que me condena una y otra vez a llevarte conmigo a lugares inigualables, donde las silabas se ordenan sin órdenes gramaticales establecidos.
Preciso más que un reloj para medir el tiempo y contarte que mi obsesión con el paso sin tregua de los segundos, radica en algo que aun no conozco y que pienso descifrar persiguiendo mis instintos esenciales, que siempre me llevan a dónde estás o donde sueño que estás. Porque no toda realidad sucede mientras uno está despierto. 
Reviso mis letras, de hace tiempo, y pienso que de ellas fuiste protagonista como de las de ahora. Y si muchas palabras fueron dichas a otros amores no es un dato importante cuando releo y te veo ahí, reproduciendo tu alma en cada instante que percibí como eterno. 
Te busqué en cientos de besos, en inciertas noches superfluas, hasta que por el designio causal de las cosas, nos cruzamos. Quién sabe si volveremos a vernos una vez más… mientras en esta noche solitaria una canción descifra mi sentimiento: te perseguiría hasta el sol

martes, 19 de junio de 2012

El día


Kandinsky


Hay hombres que buscan las flores y el alba, perdidos, entre sus ansias y anhelos. También utopías y luchas, sueños que no llegan y muertes heroicas. Otros caminan las calles todos los días, para ganar el pan y el agua esperando el estío. Tantos dando vueltas en el mundo, con objetivos tan disímiles, que yo siempre en mis dudas diurnas me he preguntado sobre las letras, sus símbolos y oraciones, sobre las prosas de los genios y el placer de vivir para leer la poesía de los que saben. El tiempo y la vida me enseñaron que nada es eterno más que los ciclos de Dios, por eso he de buscar mi sintesis. Tal vez en la altura de tus ojos se guarde la perfección de mis contradicciones.
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No creía haber conocido la verdadera poesía hasta el día en que nos vimos

martes, 5 de junio de 2012

Los árboles subversivos

Árbol africano - Cristina Alejos Cañada 

Quedan pocos rebeldes que alteren el orden pre establecido, y no quedan ideales ni amores por los cuales luchar. Son pocos hombres, pocas mujeres, y no se encuentran entre si; gran faena universal. Si todos esos que se lamentan de su existencia supieran expresarlo ante sus otros similares, no sufrirían tanto el desarraigo de sus idealismos inútiles, que se perdieron en los libros de hace más de cincuenta años. 
Puedo leer en la actualidad algunas obras dignas, de almas estancadas en el tiempo. Hubo una mujer que me dijo que era de otro tiempo, tal vez otra época. Que el tiempo me condenó a nacer en una generación a la cual no pertenezco, solo porque amé incondicionalmente a todos los árboles que me dieron sombra y a las lunas, que siempre la misma, tuvieron diferente nombre. 
Luego de años de abusar de contradicciones llegué a la conclusión final de mis anhelos adolescentes. Puedo ser adulto cuando quiera, pero me acecha la soledad.

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Nos vimos hace unos cuantos inviernos. Nunca más nos cruzamos, y no lo haremos. Porque ambos, a pesar de seguir en vida, hemos muerto para el otro, desapareciendo, ante la tiranía del otoño que desnudó los últimos árboles.

domingo, 27 de mayo de 2012

Preguntale a ella



Le pregunté si podía cantar entre tanto alboroto y alcohol; me dediqué a observar y cerrar la boca. Esbelta ante el micrófono, sus dedos lo abrazan y desearía captar sus frecuencias para colocarlas en la cinta de grabación, ser despedazado en partes ínfimas para introducirme en los oídos de todos los que escuchen esa voz; no precisa de acompañamientos ni orquesta.

Observo los movimientos y nos encontramos o creí encontrarla, tal vez ella no está en este momento donde estoy. Cruza la mirada de a ratos y sigue el ensayo, la grabación, para, vuelve, piensa, afina, desafina, desenvaina una canción como un arma y la cabeza con el corazón son las primeras víctimas agridulces.

Ese día luego del sol nos fuimos a comer bajo un puente de autopista, un inmigrante de un país nórdico hace algunas genialidades parrilleras que no son de mi agrado pero preguntale a Nara, que disfruta de lo "autóctono, popular" como dice entre mordisco y cerveza. Hablamos sobre el disco que saldrá en marzo del año entrante, no se muestra preocupada porque confía en todo el mundo alrededor de su sistema interno pero leo en sus ojos algún miedo que no es explícito y tal vez no sepa de que se trata o sobre que es tanto temor oculto, escondido entre sentimientos positivos y optimistas sobre el suceder de los días .Del puente nos fuimos a casa, nos entregamos a un disco de Derek and the Domino´s y cantamos hasta el amanecer, con guitarra, un cabernet y amor en el sillón. Dormimos: ella en mañana, yo entre algunos recuerdos y el mareo, me quedé con sus ojos en el puente.

Llegamos al estudio y la sesión de grabación siguió su firme rumbo. Esta vez llevé un libro para alivianar. Algunos piensan que es divertido pues no, no es para nada dinámico un evento de tal característica, lleva sus horas, grabaciones una y otra vez, detalles, temas, bases, ritmos, ideas y creatividad con trabajo. Mi paciencia es amor en forma de Naara. Preguntale a ella como soporta tanto. Le pregunté varias veces cuando la almohada nos separaba y me contestaba con gestos de hombros o con manos de gloria alzadas en el cielorraso. No necesitaba más palabras para entender que el arte es sudor, fuerza y un amor a algo intangible, más allá de la obra en sí misma. Ese día seguimos juntos, hasta el final, cuando los últimos minutos de una jornada agobiante nos dejaba sin ganas de seguir y decidimos dormir.

Ese día reímos como nunca. Planteamos un juego zonzo, en que éramos objetos de la vía pública. Me contaba que siempre quiso ser un farol para iluminar la ciudad o para salir en una foto improvisada de un tanguero porteño a pesar de que no estábamos en Buenos Aires. Yo por mi lado, tengo menos pretensiones y me conformaría con ser el monolito recordatorio de la tragedia de los baqueanos cerca de la Laguna del Diamante. Me miró con esa cara que delata que le parezco un sujeto aburrido y tierno a la vez, me cierra las palabras con un beso. Y nos maquinamos siendo arboles, podríamos ser árboles, vivir de sensaciones y estáticos, perder brazos por el viento y renovarlos en épocas primaverales. Seres de sensaciones nada más. El atardecer y el frío nos invitaron a escondernos en casa, donde tenemos lo necesario para pasar la noche.

Preguntale a ella si la ves, yo no la vi más desde aquel día en que se fue para promocionar su obra; nada más lindo y cansador, salir de “gira” como le dicen. Sus giras nunca tuvieron condimentos alocados, su música, su público, se elevan a un estadio en donde nadie aplaude porque no es necesario, los espíritus se agradecen entre si y los seres no hablan porque no conocen vocabulario para describirlo. Mis imágenes pueden ser hiperbólicas, pero no suelo exagerar. De ahí en más, entendí la existencia y porque los hombres crearon religiones para sobrevivir u otros se esconden en expresiones diversas, que llevan a un solo lugar.

Conocí el verdadero concepto de la soledad, el peso de mirarse al espejo y las arrugas molestando. Los ojos caídos y manchas de agua a la altura de la cabeza. Solo. La cama sola y yo. La reproducción de su alma a mi lado, como si aun estuviera ahí. Sé que está y es mi espíritu el que lo siente. Se conjuga con el suyo, jugando, hablando, cantando, tomando vino tal vez y otras porquerías que nos gustan. Mientras espero con paciencia a que la oscuridad me condene y la esperanza del más allá que me vendieron desde chico, se convierta en realidad onírica o concreta y pueda en cualquier lugar del universo volver a verla.