domingo, 17 de abril de 2011

Carente de métrica

Cada ilusión del espíritu se pierde en las avenidas más pobladas de la ciudad.

Me pregunto ante todo eso si es posible encontrarle una compatibilidad al alma o una dialéctica perfecta. Alguna lucha de poder, o encuentro de índole superior.

Cada duda es un fracaso de la razón. Vivimos en tiempos paralelos, no conjugados.

Los ojos se secan; faltan lágrimas. Faltó llorar. Faltará tiempo.


miércoles, 13 de abril de 2011

Situaciones. (uno)

Una cosa puede tener un solo significado pero los demás detectan otros mucho más ocultos y describen soluciones en laberintos indescifrables donde la única salida es la muerte.

Situación uno: lo que no se vio en la "poética" de Aristóteles

Un teatro de una pequeña, simpática y acogedora ciudad recibe por primera vez a un conjunto galo de música sacra. El evento, de carácter excepcional, rompe los esquemas de todos los shows hasta ahora presentados en la localidad. Más de tres mil personas (el doble de población de la ciudad, que no sería una ciudad pero si se le llama pueblo alguien puede perder sus noblezas) se dieron a la cita. El coro galo comenzó a cantar una reversión remasterizada y reeditada por el director de “I want to know what love is” de The Foreigners, que con una base electrónica guió a sus coristas a una explosión de sensualidad que contagió a los presentes, enfervorizándolos de tal manera, que un grupo de mujeres atacadas por los orgásmicos acordes abusaron de tres hombres con bigote que estaban sentados tranquilamente en los asientos 2, 3 y 4 del viejo pullman. Pero solo fue el primer aleteo de la mariposa, porque todo el pullman e inclusive la planta baja se entrego a la pasión, que terminaría en escasos minutos, producto de una “falla técnica” en el reforzamiento de las columnas que sostenían el añejo pullman y puff se desplomó, aplastando a gran parte del público.

domingo, 10 de abril de 2011

Locos en armas

Los caminos al amanecer de la felicidad y el amanecer redundante en las poesías. Siempre. Aparece,desaparece, reaparece en todos, y cada uno de aquellos que escriben y exhalan en letras sus penas, amores, poder de convicción, declaración de principios ajena; mañana a navegar entre miles de personas y esa aglomeración de seres que llaman sociedad en los libros sociológicos.

Podemos construir analogías, utilizar alegorías y enciclopedias para recomendar el uso de los conocimientos. Aclarar por las dudas y nos encontramos en algún lugar, cerca, lejos, no importa. Los fines se recuerdan cuando se concreta lo planeado o la sorpresa marca el corazón.

Y de noche, como si nada, esperar algo. Como esperan algunos locos en armas que dejan de respirar para llegar al otro lado o se entregan a los somníferos. En los sueños las respuestas son precisas y las leyes no existen.

.............................................................................................................................................................

Una serie de canciones me obligaron a parar las rotativas. Se sobrepusieron al malestar, al aburrimiento y cambiaron el final del día.
El final del día y una nueva semana que comienza, otra más como todas las anteriores en más de dos décadas. A veces me pregunto si dejar de contar el tiempo me solucionará todos los problemas, los miedos y la infamia de la vida misma producto del jugar en sociedad.
De jugar en sociedad si somos seres sociales no puedo escapar. No quiero escapar porque no puedo y no puedo porque no quiero y de esta manera funciona el razonamiento: cambiando el orden de los factores en busca de alteraciones.
Las alteraciones son consecuencias de efectos que son efectos de consecuencias. Esto que estoy diciendo (diría Borges) es baladí. No respeta un orden lógico.
Pero al final la lógica es escupir ilusiones y no estoy de acuerdo. Me quedo con mi falta de orden.

jueves, 7 de abril de 2011

Un juego, un laberinto

Aclarar como es el arte de acercarse a alguien que nos atrae es una redundancia a la que ya varios han dedicado enteras paginas, y no es el caso, no pretendo explicar un hecho concreto, casi científico ni entrar en melodramas superiores. Es pura poesía en el aire sustraída por algún corazón caprichoso o por los hechos que se encadenan uno tras otro.

Nos encontramos de casualidad dirían los escépticos. No creo que haya sido así, estamos juntos hace tiempo, o por lo menos, compartimos los mismos momentos. Un juego, un laberinto que nos cruza simultáneamente. Ahí estamos. Entre miradas cómplices, pasamos y sin darnos cuenta ahí estamos. En una esquina perdida de la ciudad, en un recreo del colegio, comprando tortitas en la planta baja, en el patio enorme donde todos los cursos dan la puerta. Ahí estamos, entre hombres y mujeres, jóvenes y niños, adultos, ancianos. Los días que al pasar terminan y se repiten , los años que pasan sin que uno caiga en la madurez del tiempo.

Me pregunto que habrá sido lo que nos llevó a esto, a encontrarnos entre palabras escritas, de modo epistolar. Tal vez jugamos a la rayuela y nunca lo supimos. Tal vez te compuse una canción sin conocernos, y mis primeros acordes eran tuyos. Quizás, no sé, pero estábamos ahí, entre todos y sin vernos.

Soy de los que cree que todo es por algo y eso mínimo define la generalidad de las cosas. Un efecto mariposa o como le quieras llamar. Estoy seguro, que la vida es un laberinto, con entrada y salida, por momentos difícil, en que se nos presentan paredes impenetrables o curvas irresolubles; y vos siempre ahí entre las adversidades supiste avanzar. Entre mis adversidades supiste aparecer. Esas sombras que se veían y no supe de quien eran te pertenecían: tus movimientos que yo veía y los míos que vos veías. El desenlace final, en que descubrí en todos los ojos los tuyos y sin haberlos visto nunca se que siempre fueron los que me miraron.

lunes, 4 de abril de 2011

Lo que deja un fin de semana de abril.


En una nota editorial de principios de los 80, García Márquez le comentaba a sus lectores su humilde parecer sobre la actualidad del amor en aquel entonces. Decía (lo diré con mis palabras a falta del libro en la mano para copiar textualmente las citas correspondientes) que en los 60 fue la explosión del sexo y que ahora (por los 80) había una explosión del amor, más que sexo, amor, o una fusión de ambos con amor por sobre todas las cosas, y su papel como motivador de cambios en el mundo.

Me pregunto si ahora es posible un amor destructor que arrase con los males y de utopías hablamos. En una cena de pizzas con Bernardo y Raul cruzamos ideas sobre las cualidades positivas de la salsa y la solución comunista, muertes mediante, que calmaría la ansiedad y el hambre y el fin de la lucha de clases. Me doy cuenta que es una forma de amor y andá a saber si Bernardo lee esto me dirá que soy un "burgués romanticón y depresivo". Acepto la acusación si es que ocurre.

Me quedo con las respuestas, las acciones van a tardar en hacerse por si solas. Anoche escribí un mensaje a una bella dama sobre la posibilidad de encontrar más de siete estrellas en el cielo de la ciudad. Consiste en jugar a buscar estrellas en el cielo, sin desastres poéticos, solo el hecho científico de la luz que nos obliga a ver un cielo sin muchas cosas interesantes, excepto algún avión o si tuviéramos el placer me encantaría ver un zeppelin atajarse contra una torre de alta tensión provocando fuegos de artificio gratuitos a baja altura. El sentido de esto no es más que el bajar la vista y buscar luces en la ciudad, que entre tanta oscuridad iluminada, algunos soles revolucionarios andan dando vueltas por ahí.

sábado, 26 de marzo de 2011

Y las flores aun...

Fue un martes por la mañana, previo a dirigirse a su habitual entrevista de todas las semanas. "Una vez que este cauterizada esa insana obsesión, volverás a tener una vida social normal". Esa frase resumió el encuentro.

Maletín en mano, se encaminó hacia lo de un amigo en las cercanías. Entre tazas de café y la ansiedad de fumar un cigarrillo (previa prohibición de terceros) confesó su humilde sensación de repulsión cariñosa con una expresión carente de sutileza alguna: "siento asco cuando recibo expresión de cariño alguno". Su amigo bebió un largo sorbo del café, dejó la taza en la mesa y finalizó la conversación excusándose en próximos compromisos.


Monedas justas para el micro y los auriculares incrustados en los oídos, esperando para volver a casa y seguir con la rutina, un hecho poco frecuente bifurcó el camino. Al mirar una flor solitaria en un jardín de yuyos se dijo a si mismo "las flores de la primavera aún no se marchitan". Con la musicalización de fondo de una famosa melodía de Gardel interpretada por un cuarteto de cuerdas el micro llegó.

Creyó que fue una simple casualidad. Las altas temperaturas quizás hicieron que esa flor siguiera estando viva a pesar de la época del año, porque otra explicación lógica no encontró y que todas las hojas de la arboleda de la ciudad se hayan fugado con los vientos de abril no lo hizo cambiar de opinión.


Caminando por su barrio, luego del viaje, una vez más, en un jardín ajeno al cual nunca prestó atención, se presentó una situación similar. Una flor solitaria abandonada entre plantas descoloridas y desgraciadas, brillante a causa del sol, lo saludó al pasar. Siguió su caminó y repitió, mientras Blind Faith sonaba en sus orejas: "las flores de la primavera aun no se marchitan".

Llegó a casa ignorando todo efecto de lo que aconteció previamente. Bebió dos vasos de agua para aplacar la sed, comió unas galletas y cargando el cuaderno en la mochila, cerró la puerta y se fue.


El resto del día no tuvo sobresaltos y olvidó por completo el evento de las flores. Volvió a casa exhausto, aturdido por el cansancio de una larga jornada.


Antes de dormir es habitual en él que salga afuera de casa a buscar alguna que otra estrella invisible en el cielo y prender el último cigarrillo del día. A la mitad de su tabaco, luego de exhalar y buscar formas en el humo, su mirada y su cuerpo se dejaron llevar por el instinto. Dio media vuelta, moviendo las secas plantas del cantero, encontró una flor solitaria igual a las demás. Se detuvo el tiempo por una fracción decimal de segundo, en la que repitió la misma oración que pensó las anteriores ocasiones. Pero esta vez tomó la flor, la apretó fuerte en su mano y la desintegró en pedacitos pequeños en el suelo.


Su sueño se interrumpió por la luz. Aun no amanecía. Sospechó que era el fin. Preparó su habitual bebida y escapó hacia el patio. Bajo un árbol iluminado por la luz del sur, proveniente de un lejano acorde, que se mezclo con el frío, el café, la garganta raspada por el humo y la frecuente ansiedad; se despertó con ganas de enamorarse

martes, 22 de marzo de 2011

Sobre irracionalidades y la aceptación de la no eternidad

He creído por momentos que los contenidos más risibles y también los menos lindos han sido oídos por mi persona. Suelo conservar la integridad con el sol pero como todos en las noches me pierdo en la anarquía de la soledad y lo que realmente somos o nos gusta ser o tal vez no nos gusta ser pero es así, tal cual se presenta. Algunos actos de locura como colocar la mano en la pared y marcar con su contorno con una lapicera de trazo fino, carecen de sentido. Si toda la pared verde claro merece ser marcada con mi mano derecha pues no es mi culpa, algo sobrenatural lo exige.

De esas cosas naturales que no sabemos interpretar porque nos consumió lo artificial, de aquellos conflictos internos que producen una impotencia que nos reduce a basura cósmica, a "canciones tristes para sentirse mejor" o entregarse a la fe y preguntarnos cosas sin respuesta. Ser irracionales para descargar energía es la mejor solución, eso es pleno goce interior en situaciones que superan el entendimiento, esa sensación de eternidad juvenil, la inmortalidad que nos autoriza a perder tiempo, el tiempo que se va y los momentos instantes que se ubican en lugares no comunes de la decodificación propia.

Hace unos años tuve la oportunidad de presenciar un sufrimiento sumamente humano cargado de años de pena. Fácil para el observador, destructivo para el que lo lleva en sí. Saqué lo mejor que pude de aquello que traté de entender. Años después todo vuelve, en símbolos no tan cercanos pero se presenta de manera similar y ver algunos que pierden la capacidad de reír espontáneamente porque los errores humanos se llevan algo que uno quiere, tantas cosas que podríamos cambiar, evitar, solucionar, enaltecer.

Escribí un cuento al respecto, inspirándome en estados de facebook de una persona que es contacto de la red social (digo contacto, porque "amigos" es un término un poco bastardeado). Tal vez nunca sepa que la historia de un cuento sencillo de alguien que no es escritor surgió de su sufrimiento en forma de poesía que regala de vez en cuando, para dejar algo y que los demás sepan que es lo que pasa; comparto el modo. No es común que la muerte de alguien que uno no alcanzó a conocer (nos cruzamos una vez compartiendo una mesa en la facultad, nada relevante, es común que uno hable con los otros compañeros que vienen a rendir y no se conocen entre sí) alcance un valor simbólico tan amplio y me sorprende a mi mismo. Tal vez fue la ocasión, el momento, la época, una conjunción de cosas, el fin de año, vacaciones y filtrar a varios que me hicieron sufrir. Vuelvo a escribir sobre irracionalidades: otra que veo y la llama al celular para ver si le atiende, esperando que conteste alguien que ya no existe, que no atenderá nunca. Su desesperación momentánea habrá sido desconsoladora. Yo haría lo mismo, vale la pena intentarlo.