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lunes, 28 de noviembre de 2011

Algo más

"Las tres caras del amor"  Raul Cañestro

Luego de un trago y de horas de charla, puedo determinar, mediante un sutil mecanismo de análisis y compromisos a futuro, que somos algo más.
¿Más que el agua de un río? 
¿Más que el tiempo?
Algunos secretos se escapan entre las lineas de una oración, entre esos recovecos de aire, un espasmo de verdad en cada frase del día. Detrás de un "hola" se esconde la letra de una canción cualquiera, interpretada por un virtuoso, creada por un amante. 
¿Más que una ley natural?
¿Más que la muerte que acecha en cada esquina?
Me prometió hablar y desapareció. Prometí no ser estúpido y no cumplí, porque pasa cuando cae el sol: somos lo mejor y no se nos reconoce... o no nos damos cuenta que el mundo es una contradicción en constante movimiento. Desgraciada contradicción, indeseable, violenta, letal, anárquica, que juega con los deseos de aquel que maneja la bondad, juega con aquel enviado del mal. Tal vez no existe ninguna de estas cualidades.
¿Más que una verdad en primavera?
¿Más que un idealismo?
Algunos confunden eyaculación con amor. Otros, muerte con justicia. Los que esperan el error ajeno para triunfar. O los que quieren desvirgar para no ser rechazados o minimizados por su falta de hombría. 
Ante todas las bajezas de la humanidad. 

Luego de un espacio en blanco y con la argumentación que me precede: somos algo más. 


martes, 6 de septiembre de 2011

Vértices


El vivo deseo de la carne puede mantenerse intacto, pero permanecerá latente por siempre. Aunque desaparezca en una fracción de tiempo determinada ese sentimiento de atracción, no será eliminado por completo. Es una condena eterna y se suma a otras implicancias inevitables.
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La historia es concreta, simple, sencilla: iba yo en un auto. Hablábamos con un amigo de diversas temáticas de septiembre: laburo, estudios, mujeres que vienen, mujeres que se van y así. A la espera de algunas bebidas en compañía de otros agradables sujetos dejamos que las palabras surjan fluidas en el transitar urbano. De repente semáforo en rojo, una esquina cualquiera de la ciudad. Cruza una mujer hablando por celular. Me llamó la atención, la imagine conversando conmigo y le agregué voz y gestualidades propias. Detalles. Luz verde, a marchar. Todo queda detrás como si nada hubiera existido.